Madrid. 07/08/2020. Agencias. Muchas madres se han encontrado ante una incertidumbre a la hora de practicar la lactancia con coronavirus. La leche materna es la primera vacuna que recibe el recién nacido, es parte de su órgano inmunológico. Esto también se aplica ante la COVID-19, a pesar de que en los primeros momentos de la pandemia. Por la falta de información, hubo dudas, pero la evidencia la sitúa como un «escudo» para el bebé ante el virus.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna concluyó este viernes. Son numerosos los organismos y las sociedades médicas que han hecho hincapié en los abundantes beneficios que esta práctica otorga, tanto a la madre como al bebé. Todo esto, independientemente de si nos encontramos en una situación de lactancia con coronavirus.
Incertidumbre ante la lactancia con coronavirus
Paula Lalaguna es coordinadora nacional de la iniciativa internacional de la Organización Mundial para la Salud (OMS) y Unicef para la humanización en la atención al nacimiento y la lactancia (iHAN). Lalaguna constata en declaraciones los beneficios de la lactancia. Sin embargo, señala que al comienzo de la pandemia y su incertidumbre: «se echara un poco por tierra» tanto la lactancia materna como el piel con piel «que tanto costó implantar».
Es un hecho que plasma junto a otros expertos en un artículo de revisión de la literatura sobre lactancia materna y COVID-19 publicado en la Revista Nacional de Salud Pública. En él se subraya el «impacto» que la crisis sanitaria ha tenido en la atención al nacimiento y la lactancia.
El objetivo de ese artículo era insistir en que las recomendaciones de las autoridades sanitarias y sociedades médicas están actualizadas. Con el paso de estos meses «se ha constatado que no hay evidencia de riesgo de contagio» al bebé a través del proceso de lactancia con coronavirus por parte de la madre.
Por su parte, la portavoz de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Cecilia Gómez, afirma que no se ha observado que el miedo al COVID-19 haya sido una causa para dejar de dar el pecho. Pero se ha producido «cierta confusión inicial en si se podía o no acudir a los centros de salud» en los períodos iniciales por otros motivos o dudas frecuentes.
Dudas, añade, que eran resueltas por los pediatras, matronas o grupos de lactancia. Éstas se han consultado más tarde «aunque en las maternidades se ha recomendado la lactancia materna y las revisiones del primer mes de vida nunca se suspendieron desde el inicio de la pandemia».
Evidencias contundentes de los beneficios
Si hasta el momento no hay evidencia de que haya transmisión vertical de la madre por la lactancia, «sí la hay y muy contundente de sus beneficios». Y es que el «oro líquido», como llaman en ocasiones a la leche materna, es, tal y como afirma Lalaguna, un «escudo».
«Siempre protege de cualquier enfermedad, es la primera vacuna que recibe el bebé, la mayoría de las enfermedades que padece la madre los anticuerpos pasan a través de la leche y les inmunizan».
Con el coronavirus no es diferente. «La naturaleza ha demostrado que es un mecanismo muy sabio y que responde exactamente igual que otros virus respiratorios y otras patologías». Es así porque «la madre genera anticuerpos y esos son los que están protegiendo al bebe».
Cecilia Gómez afirma que «la leche materna es un escudo protector en el neonato y lactante para enfermedades respiratorias de origen vírico y bacteriano. «Mejora su supervivencia y les proporciona beneficios para su salud».
También lo asegura la neonatóloga del Hospital Universitario Central de Asturias y miembro de la Sociedad Española de Neonatología (seNeo), Belén Fernández. Ésta dice que amamantar tiene más beneficio frente al coronavirus que no hacerlo.
Por eso, la seNeo recomienda desde prácticamente el comienzo de la pandemia COVID, el piel con piel entre la madre y el bebé tras el nacimiento y el amamantamiento. Otros organismos como la OMS o Unicef apoyan esta postura.
Solo China mantiene que estas prácticas no deben llevarse a cabo cuando la madre es positivo en COVID-19. Asimismo, la Asociación Americana de Pediatría, según explica Gómez, recomienda que en caso de estar la madre infectada se extraiga la leche pero no amamante.
Recomendaciones para practicar con seguridad la lactancia con coronavirus
Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), la responsable del área de Lactancia Materna del Comité de Nutrición y Lactancia, Susana Ares, daba estos días en un comunicado unas pautas. Unas pautas para aquellas madres con sospecha o infección confirmada para amamantar con seguridad. Algunas de ellas son:
- Extremar la higiene de manos de forma frecuente, especialmente antes de tocar al bebé.
- Limpiar y desinfectar las superficies.
- Recomendación del uso de mascarilla médica mientras la madre amamanta.
- Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo al estornudar o toser.
Aún así, Ares sostiene que si una madre está infectada o/y las condiciones no permiten la lactancia materna, «la mejor alternativa para los neonatos y lactantes es la extracción de la leche». Sin olvidar nunca la extrema higiene durante el proceso.
Descenso en donaciones de leche
La pandemia también ha hecho mella en la donación de la leche, según señala Lalaguna. Quien además, es miembro de la Asociación Española de Promoción y Apoyo a la Lactancia Materna (Aelama).
Durante los primeros momentos de la crisis sanitaria, con las medidas de confinamiento, las madres no se hacían donantes. Asimismo, las propias donantes tampoco podían acceder a los bancos de leche. Es una situación que «poco a poco, igual que vamos recuperando la normalidad en muchas cosas eso, manteniendo las medidas de seguridad, se esta intentando revertir».
Esto, según el artículo publicado por Lalaguna, ha provocado un descenso de niños prematuros que se benefician de la leche donada. Por tanto, se produce un aumento en el riesgo de desarrollar cuadros tan graves como la enterocolitis necrotizante neonatal.
Foto: EFE/Javier Lizón
